El charm con forma de avión, reflejo de la singularidad de cada viaje, constituye un accesorio personalizado para el caballero viajero. Forjado en latón y pulido a mano para crear una pátina envejecida, está fijado a una lengüeta de piel de becerro bruñida —un acabado que se consigue mediante sucesivos pulidos y que confiere a la piel un delicado brillo—.