El abrecartas bulldog está forjado a mano en bronce mediante la técnica de la cera perdida, llevada a cabo por un fundidor especializado con sede en Londres, cuya destreza y precisión le han valido una autorización real (Royal Warrant). El bronce, un metal de gran durabilidad, es muy apreciado por sus excepcionales propiedades de resistencia a la corrosión y por su solidez.